Handmade vegetable ink/ Tinta vegetal hecha a mano

Forget to look at nature with the eyes of a child. Going back to walking through the woods like when you were six years old and asking which was that plant or that other.
For years I have bought my paintings, in tubes and plastic bottles, asking myself for their contents, studying each pigment. I can’t remember my first approach to natural ink, many attempts and many failures. Attempts that carried the whole afternoon of smell of eucalyptus at home. Attempts to dye clothes, to do ecoprinting leaving the iron to rust and the soy to act.
And after many attempts, nature is there. You learn to distinguish the wild flowers around you, I discover so many polyol bushes behind the Romanyà de la Selva roads, blooming orengues in Ridaura and orange blossom around my children’s school in Llagostera. Every day a discovery. And that eagerness leads me to make tests and more tests, of each plant an ink, a paper while my children continue to teach me the names of which I do not know.
I have made this last drawing with a leftover ink, frozen summer blackberries, red onion skins and pomegranates from the Christmas meal. The best way to finish this year.

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Volver a mirar la naturaleza con ojos de niño. Volver a pasear por el bosque como cuando tenías seis años y pedías cuál era aquella planta o aquella otra.
Durante años he comprado mis pinturas, en tubos y frascos de plástico, pidiéndome por sus contenidos, estudiando cada pigmento. Mi primera aproximación a la tinta natural no la recuerdo, muchos intentos y muchos fallidos. Intentos que conllevaban toda la tarde de olor a eucalipto en casa. Intentos de teñir ropa, de hacer ecoprinting dejando el hierro oxidarse y la soja actuar.
Y después de muchos intentos, la naturaleza es allí. Aprendes a distinguir las flores silvestres de tu entorno, descubro tantas matas de poliol detrás de los caminos de Romanyà de la Selva, orengues floridos en Ridaura y azahar alrededor de la escuela de mis hijos en Llagostera. Cada día un descubrimiento. Y ese afán me lleva a hacer pruebas y más pruebas, de cada planta una tinta, un papel mientras mis hijos continúan enseñándome de las que desconozco los nombres.
Este último dibujo lo he realizado con una tinta de sobrantes, de moras del verano congeladas, de pieles de cebolla roja y granadas de la comida de Navidad. La mejor forma de acabar este año.

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